jueves 20 de noviembre de 2008

SINDROME DEL COMEDOR NOCTURNO

La sensación de inapetencia durante la mañana y de gran apetito en la cena y por la noche caracterizan el síndrome del comedor nocturno

Las personas que sufren el llamado "síndrome del comedor nocturno" (night eating syndrome) tienen diversos puntos en común: inapetencia durante la mañana, incluso apenas comen en la primera mitad del día, y fuerte apetito en la segunda parte de la jornada. Esto les conduce a comer demasiado en la cena y durante la noche. A estos síntomas se suman otros, como el insomnio y los frecuentes despertares nocturnos, acompañados en muchos casos por la sensación de hambre y la necesidad irrefrenable de comer.



En las consultas de dietética y también en las de psiquiatría encontramos personas con un comportamiento alimentario anormal muy definido. Cuentan con preocupación y angustia cómo el momento del día en el que sienten que pierden el control por la comida es durante la noche, no exclusivamente a la hora de la cena, sino en el transcurso de la noche. Son personas que sufren insomnio y se despiertan varias veces con sensación de tener mucha hambre (hiperfagia), lo que les lleva a levantarse de la cama y comer. Se trata de un trastorno del comportamiento alimentario caracterizado por una desincronización de los patrones de ingesta de alimentos, que se observa en un elevado porcentaje de personas obesas.

Pequeños tentempiés nocturnos

El síndrome del comedor nocturno se caracteriza por el consumo de alimentos en forma de pequeños tentempiés durante la noche

Al comer a esas horas, el organismo concentra su energía y sus esfuerzos en el proceso de la digestión, lo que perturba el sueño y hace que sean tan habituales los despertares nocturnos; así se consolida el círculo vicioso. A este comportamiento característico se suma la anorexia, entendida como falta de apetito que sienten durante la mañana e incluso durante la primera mitad del día. Todas estas características conforman en clínica lo que se ha denominado "night eating syndrome" o síndrome del comedor nocturno.

Por otra parte, la particular desincronización del patrón de comidas, es decir, el hecho de que la persona apenas coma durante el día y concentre la ingesta alimentaria por la noche, es lo que diferencia a este trastorno de otro denominado "trastorno por atracón" o "binge eating". En este último caso, casi de manera inconsciente, se trata de calmar con alimentos un estado de ansiedad o euforia mal canalizado, que puede haber comenzado por razones muy diversas. La persona busca en la comida el placer esperado o deseado en cualquier momento del día.
Riesgo evidente de obesidad

Aunque el consumo de alimentos tras cada "despertar" no es excesivo, si el hábito se acentúa, con el tiempo este consumo de energía de más se traduce en aumento de peso, que puede ser el primer paso para el desarrollo de obesidad. La asociación entre la obesidad y este síndrome se ha constatado en el mayor estudio controlado realizado hasta el momento que analiza los patrones de sueño y alimentación en pacientes obesos.

En la investigación, llevada a cabo desde el Weight and Eating Disorder Program, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, en EE.UU., se observaron diferencias sustanciales en el patrón de consumo alimentario entre el grupo control y el grupo de pacientes con síndrome de comer por la noche. Los investigadores comprobaron cómo la ingesta de energía en las primeras ocho horas del día (de las seis de la mañana a las dos del mediodía) suponía un promedio de tan sólo 575 kcal en los 46 pacientes con síndrome frente a las 1.082 kcal de los 43 pacientes obesos del grupo control.

Para ser conscientes del poco consumo de alimentos durante esta primera parte del día, cabe decir que las 575 kcal se pueden alcanzar con la ingesta de un desayuno que incluya un vaso de leche entera con café y azúcar, un sándwich de jamón y queso manchego y un vaso de zumo de naranja.

En el estudio, tras analizar la ingesta alimentaria de la segunda mitad del día (desde las dos del mediodía a las diez de la noche), no observaron diferencias relevantes, mientras que sí hubo un cambio reseñable en el consumo alimentario entre ambos grupos por la noche. Mientras que la ingesta energética en las últimas ocho horas (de las diez de la noche a las seis de la mañana) en los pacientes con síndrome rondaba las 600 kcal, en el grupo control tan sólo fue de alrededor de 120 kcal.

Un dato relevante es que la ingesta total de energía a lo largo de todo el día fue prácticamente similar en los dos grupos. Tras analizar los resultados se observa la asociación tan evidente que existe entre este trastorno y la obesidad. Cerca de la mitad de los pacientes diagnosticados con este síndrome tenían un peso normal antes de la aparición del trastorno alimentario, lo que induce a pensar que este trastorno condiciona y/o favorece de manera relevante la aparición de la obesidad.

Según diversas investigaciones internacionales llevadas a cabo entre la población norteamericana, la prevalencia de este trastorno alimentario es muy superior en personas obesas (8-27% según distintos estudios) respecto a personas no obesas (1,5%), si bien se precisan más estudios epidemiológicos sobre esta problemática para conocer con más precisión la prevalencia real de este trastorno.

REGISTRO DE ALIMENTOS



Según los especialistas, a la hora de establecer un diagnóstico claro del síndrome de comedor nocturno se requiere que la ingesta de alimentos después de la cena suponga como mínimo la mitad de la ingesta de energía diaria. La manera de conocer con la máxima precisión esta información es que la persona anote todo lo que come a lo largo del día, que en nutrición clínica se denomina la técnica del registro de alimentos o "recuerdo de 24 horas".

Este tipo de análisis consiste en anotar a lo largo del día todos los alimentos ingeridos, de la forma más detallada posible en lo relativo a cantidades, tipo de alimento o modo de preparación, junto a la hora o el momento del día de su consumo. En el tratamiento multidisciplinar de los trastornos de la conducta alimentaria, tanto el psiquiatra como el psicólogo y el dietista coinciden en la utilidad de anotar al lado de los alimentos ingeridos los sentimientos o las sensaciones experimentados en el momento de la ingesta o de la elección de cada alimento (tristeza, euforia o aburrimiento, entre otros). Desde el Departamento de Psiquiatría del Center for Weight and Eating Disorders, se facilita on line al usuario la posibilidad de recibir información tras rellenar el "Night eating syndrome questionnaire", un cuestionario que ha sido validado por la clase médica para el diagnóstico de este síndrome.

Vía] Consumer

21 comentarios:

Anónimo dijo...

interesante pun...... menos mal que las pequeñas dormimos como lirones y no hemos caído en ese síndrome, que ya loque nos faltaba!!

elo-cocina dijo...

Un beso para mis pequeñas.

Su dijo...

Super interesante. En mi familia lo padece mi tio y lo pasa bastante mal.
Gracias

elo-cocina dijo...

Hay también síndromes transitorios que se producen cuando sigues un duro régimen y te levantas por la noche, cuasi-dormido, a atracar la nevera haya lo que haya.

recetasdemama.es dijo...

Debe ser de lo mas molesto ese síndrome. Afortunadamente me veo libre

Besos. Ana

elo-cocina dijo...

Y yo que me alegro, Ana.

Anónimo dijo...

lo de ir a la nevera cuasidormido te suena no puntiyo???

elo-cocina dijo...

Si, de cuando hacía régimen, es cierto, pero no me pegaba atracones Tata, era más que hambre necesidad.

Anabel dijo...

La verdad es que hay muchos sindromes alimenticios,deberíamos aprender a comer siempre a las mismas horas.
Tienes unas recetas deliciosas la del bacalao ya queda copiada un besito

elo-cocina dijo...

Gracias Anabel.
Si haces el bacalao ya me contarás.

Azul Purpura dijo...

Interesantísimo Elo! no tenía idea de estos trastornos alimentarios en adultos, lo he copiado, muchas gracias!

un abrazo
Nuria

Dolita dijo...

Pues sí que es interesante. Espero no tener ese síndrome pero , reconozco que, en la cena es cuando más como... durante el día muy poco. Será que me siento más relajada y, menos mal, que de obesidad nada, todo lo contrario. De todas formas, es algo que hay que vigilar.

tartasacher dijo...

Hola Elo-cocina:
Me alegro te guste el bizcocho de limón, con las cosas tan deliciosas que haces seguro que cualquier postre te saldrá bien. Un besote y buenísimo el bacalao

elo-cocina dijo...

De nada, Nuria.

Si no hay obesidad no debe preocupar Dolita. creo yo.

Haré ese bizcocho, María.

Caminarsingluten dijo...

Muchas gracias Puntiyo por esta estupenda información sobre este síndrome que padecen bastantes personas, y también muchas gracias por la información que nos has facilitado en el comentario que has dejado en nuestro blog.

Un abrazo,

Ana y Víctor.

CARMEN dijo...

Hola!
Yo reconozco que durante el día como poco y por la tarde , noche es cuando más hambre me entra.
Será quizá , porque es cuando llego a casa y me relajo.
De noche no melevanto a comer, pero sí suelo despertarme varias veces.

Un artículo muy interesante.

besos

elo-cocina dijo...

Ana, Victor: gracias a vosotros por la importante labor que hacéis en favor de los seliacos.

Carmen, eso no es ni más ni menos que andas todo el día liada y comes cuando buenamente puedes.

Curra dijo...

Soy una auténtica novata en esto de los blogs, de hecho todavía ando mas lia que la pata un romano con el que he abierto en Octubre.
Decidí abrir uno porque soy una apasionada de la cocina. Me gusta realizar platos para que mi familia y mis amigos los disfuten. Inventar, investigar, elaborar cosas que se me ocurren... y me gusta compartir todo ello con la gente que esté interesada.
Te agradezco puntillo que hayas puesto mi blog en el apartado de tus seguidores. Sí es cierto, te sigo hace tiempo. Gracias una vez mas.

cuatro especias dijo...

Es un documental muy bueno.
Pero hay un tercer tipo, o al menos eso creo entender.
Las personas que durante el día comen más o menos normal, pero que no tienen apetito y éste es más acusado por la noche.
No hacen ayuno durante el día, llevan un desayuno muy ligero: café con leche, actimel, o algo similar.
Comen algo, pero poco. Si comen pero realmente no tienen hambre.
Tampoco suelen merendar, o de hacerlo, toman una fruta, un vaso de leche, un mini bocadillo, pero sin apetito, pero al llegar la noche se comerían a un elefante.
Pese a todo, no se levantan por la noche con sensación de hambre, aunque si es cierto que muchos duermen mal o padecen imsomnio.
¿se podría clasificar como ese sintoma?

No lo sé, no soy médico, pero tengo mis dudas.

Son personas que realmente durante el día no tienen hambre y comen porque deben hacerlo, por ser sano, pero cuando si tienen apetito es por la noche.

En fin, hay para todos.

Ya me dirás si esos síntomas se podrían incluir en dicha dolencia o no.
Un abrazo.

elo-cocina dijo...

Gracias a ti Curra, te seguiremos en tu andar por este mundillo.

Yo tampoco soy médico , cuatro especias, pero creo que esas personas fuman bastante, y el tabaco te mata el hambre, por experiencias anteriores.

Patricia dijo...

Gracias cielo a mi me pasa lo contrario, tengo un apetito VORAZ por la mañana y por la noche puedo estar sin comer desde las 7 de la tarde hasta el dia siguiente. Por eso mis amigas siempre me invitan a la cena y se olvidan de mi para los desayunos, jejeje.